12 de agosto de 2010

Ronda

Hubo un gran silencio, ciclo de furias gigantes, incendio y sangre pesada; hubo raíces abandonadas. Allá en esa arena inmovíl me senté, entre vacíos gruesos, entre dedos solitarios y terrestres. Ahora camino, me vuelvo salvaje en todas estas noches y todas las edades; también vuelvo enrojecida, navegante, sueño rafagas e hilos de alas. Ahora tengo alas, y escucho en mis profundidades una ronda de besos luminosos.

29 de marzo de 2010

II

Mi amor no me dejes,


no me dejes caer en el avismo de tu dedo,


que me consuela pero me lastima el intelecto.


3 de febrero de 2010

I

Que insoportable sabe la ausencia cuando duermes debajo de mi brazo; cuando me miras y te escurre indecisión; cuando la marginación y la pesadez de tu lengua silban canciones de lodo y de viento; cuando tus manos aterrizan en la ambigüedad. Porque la única razón que te mantiene cerca de mi es tu ego; porque la última imagen que tienes en la cabeza es un hueco de herrumbre, y la primera que tengo yo, que me heredaste hace cinco años, es de una tierra dolorosa y un silencio general.

27 de noviembre de 2009

Caminante

Caminante de sueños despiertos, acá las noches últimamente son esplendidas, abrigan y saben a esperanza. Hay ciertos guiños noctámbulos que sosiegan mis pasos impávidos y me sustento de sus manos calidas, migrantes; me detengo, respiro, no pienso nunca más en los resultados, camino y más bien me invado de cada instante de trigo, rostros, orugas y lavandas. Abro el infinito de mi pecho, asomo el ombligo, de inmediato me reconozco y me afirmo… de nuevo camino, el pensamiento sigue lucido y permanezco el pecho alerta en todas sus esencias, en todas sus manifestaciones…

8 de agosto de 2009

Después de la pequeña crisis

Noctívaga, asexuada, rebelde, insatisfecha, quebrada, letárgica, azorada, inconclusa, luminosa, embestida, escéptica, migratoria y en busca de sentido...

3 de junio de 2009

Alipús

En una noche de lagunas tuercas amarantas, un cuerpo se destila, se acelera. Es una coartada casi llena, poco semejante camina, asimila laderas absortas de fibra; no se rompe se almacena dentro de cuerdas ambarinas, manos de látigo, lenguas de una escasa cordura. Con esas cuerdas, con su noche tuerca, avanzo. Enmudezco al venir de unas piernas calcinadas como las tuyas; gamberras piezas de milpa seca. Piel ébano amacigada, condenada, al dente, aunque poco segura. Pecas u hoyos exiguos invaden no muertes sino suspiros acaecidos la noche de la tuerca, entre esas piernas pedazo de libídine. Pero se sublima; contrapone lunas, monta mierdas de prójimos martajados; es esa piel ébano gestora de puertas paridas. Pernocta, también se rinde, cae lejos de una cara, de un remilgo solícito; simula un alipús acre, consuelo de ventana bendita que grita, se deshoja al caos de una sobrecama seca recién fregada. Después me desplomo, almaceno pequeñas eutanasias, me tiro al frente. Nadie me levanta… tumbo, arqueo, descenso y entonces noche de tuerca, calma desollada, moscas sedientas de un sexo; tu sexo lánguido y furtivo como el que desacompaña a la oreja de mi universo.

1 de junio de 2009

a01

Silencio.

Hojas,
Escarnios,
Una falla,
Una compañía inmunda.

Te imaginé,
Universo metido,
Mellando la oración matinal
Acaso suspiros de mi entrepierna.

Acá no me dueles,
Me caes la nieve encima.
Encima, encima, encima, encima, encima.

Me desgarras,
Depones.

La marca queda,
La noche se agota,
La espera maltrata.

Dónde mierdas te has metido, insolente vagabundo?